La importancia de los antioxidantes en el embarazo

07.01.2018

Una correcta nutrición antes y durante el embarazo es importante para la salud y el bienestar de la madre y el bebé. Durante el embarazo hay un aumento en la demanda metabólica debido a los cambios fisiológicos de la madre y a los requerimientos del feto. La mujer embarazada debe aportar los nutrientes necesarios para un correcto crecimiento fetal al mismo tiempo que debe preparar su cuerpo para el parto y la lactancia. Además de una correcta ingesta de macronutrientes hay que tener en cuenta el papel de micronutrientes específicos, debido a que son absolutamente necesarios.

Durante el normal desarrollo de la placenta se genera estrés oxidativo, pero cuando la cantidad de micronutrientes antioxidantes es limitada, hay estrés oxidativo en la placenta y en la circulación materna, dando lugar a complicaciones. Las deficiencias en micronutrientes antioxidantes pueden llevar a una competencia madre-feto y derivar en problemas para la salud de ambos: restricción en el crecimiento fetal, preeclampsia, abortos espontáneos, aumento del riesgo de enfermedades en edad adulta (enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2). Cobre, zinc, selenio y manganeso son cofactores de enzimas antioxidantes y se han relacionado bajos niveles de estos micronutrientes con embarazos patológicos.


El selenio forma parte de diversas proteínas antioxidantes y es esencial para la activación y el normal funcionamiento de las hormonas tiroideas. Su concentración disminuye con el embarazo y bajos niveles se han asociado con abortos tempranos. Lentejas, cacahuetes, plátano, aguacate, atún, sardinas, cordero, ternera o huevos son alimentos ricos en selenio. El cobre está implicado en el transporte de oxígeno, la formación de vasos sanguíneos y la protección antioxidante. Durante el embarazo su concentración aumenta y vuelve a niveles normales tras el parto. Es esencial para el desarrollo embrionario y la concentración de cobre en la madre se ha correlacionado con el peso del neonato. Deficiencias severas pueden dar lugar a problemas reproductivos o muerte fetal prematura. El cobre se encuentra en el pan integral, frutos secos (avellanas, nueces, almendras), carne y marisco, huevo, cacao y especias (mostaza, clavo, comino, azafrán).


Durante el embarazo el zinc se requiere para el desarrollo del cerebro del feto. Niveles inadecuados de zinc pueden llevar a un parto prolongado, preeclampsia, restricción del crecimiento fetal o muerte del embrión. Las ostras son el alimento más rico en zinc pero además lo podemos encontrar en el sésamo, pipas de calabaza, cacao, piñones, arroz integral o anacardos. El manganeso tiene una función antioxidante protegiendo la placenta del estrés oxidativo y es importante para el crecimiento fetal. Podemos encontrarlo en piñones, avellanas, avena, mejillones o arroz integral. Por otro lado, las vitaminas C y E trabajan en sinergia para evitar la oxidación de las grasas de las membranas celulares. Frutas y verduras son ricas en vitamina C: pimiento verde y rojo, brócoli, coliflor, kiwi, naranja, fresa, etc. La vitamina E la encontramos en aceites vegetales y frutos secos sobretodo.